martes, 28 de marzo de 2023

La Virgen de la Fuencisla y ‘La Segoviana’

La Virgen de la Fuencisla y ‘La Segoviana’

Carlos Arranz Ruiz - El Adelantado de Segovia - 20 septiembre, 2022

“Viva Segovia que tiene,/ una alameda frondosa,/ un acueducto romano/ y una fábrica de loza”. Estos versos corrían por la ciudad a finales del siglo XIX y principios del XX. Más, ¿por qué antepusieron nuestros padres y abuelos la fábrica de loza al alcázar y la catedral? La causa podría estar en la rima. Pero ¿acaso no propiciaba beneficios a un buen número de sus habitantes?

La fábrica de loza La Segoviana supuso el sustento, o cuando menos, ingresos a numerosos segovianos. Sin ir más lejos, a mi padre (1) que ingresó en la misma con 11 años en 1897 y un jornal de 2 reales diarios. Silverio de Ochoa en sus crónicas de El Diario de Avisos del 1, 7 y 20 de febrero de 1900 nos cuenta, entre otras cosas, que los obreros cobran, el que menos, tres pesetas, y el que más, 5,50 diarias; los peones, 1´75 y 2, y los niños, 5,4,3 y 2 reales.

Habla también de una laboriosa colmena compuesta por 125 obreros; obreros a los que habría que añadir un considerable número de empleos indirectos. En algún momento pudo haber 250 o más personas involucradas en la producción de piezas de pedernal y objetos mayólicos. Si se tiene en cuenta que la población de Segovia rondaba las 15.000 almas, fácilmente se comprende la importancia de esta industria.

Por ello, no es de extrañar que se extendiera un gran disgusto por toda la ciudad cuando, en cierto momento, corrió la noticia de que la fábrica de loza tenía dificultades. Un “suelto” de El Adelantado de Segovia de 19 de enero de 1915, calmó los ánimos. Y a partir de entonces continúa esta nueva etapa que es la que más nos interesa para el caso.

De todos modos y para que la aproximación o encuentro de la patrona de Segovia y su Tierra y la fábrica de loza sea lo más completa y verídica posible, recurro principalmente a las siguientes fuentes: Antigua Industria Segoviana, de D. Carlos de Lecea; al ya citado Silverio de Ochoa, en las fechas que ya conocemos de El Diario de Avisos de Segovia; al cronista anónimo que escribió una extensa descripción de esta fábrica en el Diario de Avisos del 26 del 8 1913 y a un servidor, a través de la investigación que dio lugar al libro en CD Gregorio Arnanz Rodríguez, ceramista, que vio la luz en 2010. (2)

Este niño de once años que acabo de citar, había terminado con notable aprovechamiento el curso 1896/7 en la Escuela de Dibujo de Segovia. No volvió al siguiente porque se vino al taller de don Daniel Zuloaga donde muy pronto se convertiría en su discípulo predilecto. El ilustre y ya afamado ceramista contaba 45 años de edad.

Aquí permanecerían juntos hasta 1906, año en el que los dos abandonaron La Segoviana, probablemente por problemas económicos. Don Daniel partió para Pasajes de San Juan y Gregorio se instaló en Madrid para hacer oposiciones al Cuerpo de Telégrafos. Ambos a su manera, continuaron con sus actividades artísticas.

En 1907 don Daniel Zuloaga regresa a Segovia pero no a La Segoviana, estableciéndose por su cuenta en la iglesia de San Juan de los Caballeros. Y en 1912, Gregorio Arnanz, después de ganar las oposiciones y pasar por distintas oficinas de España, regresa a Segovia. Aquí se incorpora a La Segoviana y alterna su actividad como ceramista con la de oficial del Cuerpo de Telégrafos.

Marcos Vargas, hombre acaudalado, activo y emprendedor, escribe Lecea, adquirió en 1875, la fábrica de loza que el entendido ingeniero civil Don Melitón Martín, edificó en 1861. No he encontrado una relación importante entre La Segoviana de Zuloaga y La Fuencisla. Pero sí en la de de Arnanz.

En las crónicas citadas se alude a D. Marcos Vargas, como propietario de la fábrica de loza. Y también que al frente de todo el personal están los ingenieros señores López e Inglada, a quienes ayuda con arte e inteligencia muy apreciable, el notable dibujante D. Gregorio Arnanz.

El 27 de enero de 1914 falleció D. Marcos Vargas. Y es a partir de esa fecha cuando probablemente su hija doña Obdulia encarga a Gregorio Arnanz los murales cerámicos de la Antigua Sacristía del Santuario de la Fuencisla. El motivo está en la inminente celebración de la Coronación Canónica de la Patrona de Segovia que tendría lugar el 24 de septiembre de 1916.

Esta singular sala mide 5,67 metros de largo por 4,47 de ancho y una altura de 3,27. Debajo de su única ventana aparece una cartela con la dedicación a la Virgen de doña Obdulia a la memoria de su padre. En ella podemos contemplar, entre adornos muy bellos, preciosas vistas del Alcázar, la Catedral y el Acueducto, con predominio de tonalidades azules. Esta obra carece de firma.

Quiero recordar y así lo he dicho en varias ocasiones, que una hermana de mi padre llamada Daniela, bajaba con frecuencia a la Fuencisla y yo la acompañaba siendo niño. Paseaba por el soto el capellán del santuario leyendo en un breviario. No se cansaba de repetirle que tenían que levantar un azulejo para poner otro con el nombre de su hermano como autor. Éste le respondía siempre que no tenía potestad para ello porque se lo tenía que decir el obispo.

El deseo de mi tía Daniela y de la familia ha podido materializarse recientemente gracias a la intervención del obispo Rvdmo. Sr. Cesar Augusto Franco, del Canciller del obispado Rvdo. Sr. Alfonso María Frechel, del Presidente, a la sazón, de la Cofradía de la Fuencisla D. Julio Borreguero y a la eficaz intervención de Alberto Herreras, Pte. en ese momento, de la Junta de Cofradías.

Gracias a todos por la feliz conclusión de este complicado proceso que ha culminado con la colocación de una sencilla placa ejecutada y regalada por mi amigo Juan González con el texto “Murales cerámicos realizados por el ceramista Gregorio Arnanz, Segovia 1916. Lástima que los enseres que alberga semejante espacio, necesario como sacristía, impidan contemplar en plenitud esta obra de arte tan poco conocida en Segovia.

Finalizo esta aproximación entre la Patrona de Segovia y la Fábrica de loza con una relación de donantes para la obtención de recursos destinados a la canonización de la Virgen de la Fuencisla. Esta lista apareció el 9 de mayo de 1916 tanto en El Diario de Avisos como en el Adelantado de Segovia. Contempla los nombres de la familia Vargas y numerosos empleados de dicha fábrica.

Del segundo de estos diarios tomo lo siguiente: SUSCRIPCIÓN.- para la coronación de la Virgen de la Fuencisla: Doña Obdulia Vargas, viuda de Perez Vargas, 25 pesetas; don José López Vargas, 15; doña Concha López Vargas, 10; don Luis Inglada Ors, 5; don Jesús Maseda, 2; don Ramón Martín, 3; don GREGORIO ARNANZ ,2; don Mariano Contreras,1; María Zarza, 1; Agustina Marinas, 0,25; Nieves Prieto, 0,25; y así hasta un larga lista de operarios que termina en Patricio Domínguez, 0,25.

(1)Existe una diferencia generacional entre mi padre y yo de 50 años.

(2)Este libro se hizo en formato de CD. Fue registrado con las siglas D.L SG 52 2010 en Segovia. Mi hijo Carlos Mª encargó una edición reducida para la familia a bubok editorial, depositando un ejemplar en el Archivo Municipal de Segovia para su consulta, lo que también puede hacerse gratuitamente en mi blog

librosyarticulos.blogspot.com.

viernes, 10 de marzo de 2023

CARACENA RECUPERA SU MEMORIA

CARACENA RECUPERA SU MEMORIA

En la Casa de Soria en Madrid se ha presentado el libro titulado CARACENA: VILLA Y TIERRA que ofrece un recorrido por la historia de esta pequeña COMUNIDAD.

El acto fue presentado por el Presidente de la Casa y participaron los autores, hermanos García de Andrés, Inocente y Paulino, acompañados por el autor del Prólogo, el jurista Joaquín González-Herrero y el miembro del Centro de Estudios Castellanos, Enrique Díaz Sanz.

Habló Paulino del arraigo de los autores en el territorio de donde nacieron y pasó su infancia, y al que han vuelto cada verano, animando los veranos con actividades culturales: Semanas Culturales, Días de la Comarca de Tiermes-Caracena, Teatro en el Graderío de Tiermes, etc. “El estudios de tradiciones y costumbres, “el antaño perdido”, y la historia, dijo Paulino, nos ha llevado a los Archivos Nacionales, Provinciales, Diocesanos y Locales”, donde nos hemos acercado a la vida de nuestros antepasados y hemos aprendido a amar nuestra cultura y descubierto nuestra identidad castellana. “Numerosos artículos y libros publicados anteriormente, sobre nuestro pueblo y la comarca, están en la base de este libro. Se hacía necesario”.



Enrique Díaz Sanz habló de la Castilla original de “Alfoces” y “Merindades”, desde el mar Cantábrico al río Duero; y de las “Comunidades de Villa y Tierra”, en la Extremadura Castellana, al sur de Duero y hasta el Tajo. Defendiendo la identidad de Castilla que tiene en dichas instituciones socio-culturales y económicas sus mejores raíces. Habló de las grandes Comunidades de Ciudad y Tierra como Ávila, Segovia, Soria y más pequeñas como Caracena, Gormaz o Magaña. Y terminó haciendo una análisis crítico de cómo se hizo la división de las provincias en 1833, y la división regional actual, ignorando y troceando a Castilla.

Joaquín González-Herrero, hizo un precioso canto – como lo hizo en el Prólogo del libro – a Caracena, a su “conjunto histórico de sobrecogedora belleza… Este libro, de deliciosa lectura, nos descubre una tierra hermosa. Es la biografía precisa de estas tierras, la crónica de lo que fue y pasó, ceñida por el compromiso del historiador con la verdad, asentado en la fidelidad del documento… Dar a la estampa este relato es devolver a Caracena su nombre, hoy apenas conocido… Esta contribución de Inocente y Paulino a la recuperación de la memoria de Caracena, con tanta precisión y rigor histórico como sentimiento derramado, es un acto de justicia”.



De justicia es también, la “Iniciativa: SALVAR EL CASTILLO DE CARACENA”, documento preparado por él y por los autores del libro presentado, que se firmó en el acto y que enviamos adjunto a esta crónica.

Habló en último lugar el otro autor del libro, Inocente, que fue presentando el Índice del libro que cuenta la historia de siglos de la Comunidad de Villa y Tierra de Caracena hasta su extinción en el siglo XIX, para llamar finalmente a buscar un futuro, para Caracena y su Tierra vaciada, aprendiendo de su pasado.



El acto terminó con un vino castellano, entre saludos y abrazos del numeroso público que llenó el salón de la Casa de Soria.

Inocente y Paulino García de Andrés

lunes, 6 de marzo de 2023

Iniciativa “SALVAR EL CASTILLO DE CARACENA”

La Villa de Caracena, situada en una plataforma rocosa recortada por los barrancos de las Gargantas y los Pilones, tiene por corona, en su punto más alto y cerrando el paso desde el Sur, una imponente fortificación medieval cuyo deterioro es muy preocupante.

La fortificación se inició en el siglo X con una muralla entre los dos barrancos, de la cual se conserva un pequeño lienzo y un torreón cuadrado. Otro torreón se vino abajo no hace muchos años. Se trata de una muralla islámica, revestida de piedra y con corazón de tierra apisonada.

Adosada a la muralla primitiva se construyó una primera fortaleza cristiana de forma cuadrangular y traza irregular, con la puerta mirando hacia la villa, flanqueada por dos torres cuadradas, hoy muy deterioradas. Y en los últimos años del siglo XV, el nuevo señor de la Villa, Alfonso Carrillo de Acuña, mandó construir una barrera artillera que rodea al castillo y que cuenta con diez cubos y troneras para armas de fuego, a la vez que reforzaba los muros del castillo anterior con sendos cubos.

El castillo de Caracena fue declarado Monumento ya el 22 de abril de 1949, sin que hasta la fecha se haya hecho intervención alguna por evitar su ruina.

Hubo un tiempo en que el Estado se preocupó por la titularidad de los castillos y, en el caso de Caracena, se abrió expediente de investigación entre los años 1964 y 1966. La propiedad resultó ser de los hermanos Simón y Fabián Ibáñez Lozano, que le habían comprado a Isaac Ledesma Casado, en escritura de 19 de enero de 1896, pagados los derechos reales el 25 de enero del mismo año en la oficina del Burgo de Osma. La propiedad actual del castillo corresponde, por tanto, a sus descendientes. Isaac Ledesma Casado, médico de Berlanga, había comprado los Castillos de Berlanga y de Caracena a Bernardino Fernández de Velasco y Batle, Duque de Frías, Marqués de Berlanga y Marqués de Caracena, según escritura de compraventa otorgada en Madrid con fecha de 21 de septiembre de 1895.

Con fecha de 26 de julio de 2017 se hicieron algunos trámites, por parte del Estudio del arquitecto Fernando Cobos, para la elaboración de un Plan Director del Castillo de Caracena, al que acompañaría un Documento Básico de Documentación y Diagnóstico, sin que tengamos noticia de si ha llegado a formalizarse dicho Plan y Estudio. No sabemos si se terminaron los estudios ni quien los había encargado.

La villa de Caracena había sido declarada Bien de Interés Cultural (BIC) con fecha de 7 de mayo de 2009, lo cual ha supuesto algunas actuaciones de la administración en los últimos años. Pero la imponente fortaleza que corona la villa, vigilante en lo alto del macizo rocoso que ciñen los barrancos; se encamina, silente y resignada, a su injusta ruina. A la vista de todos, aunque por labrados los ojos en piedra dura, muchos se niegan a ver la muerte del coloso. Piedra a piedra los soberbios muros, los sobrios lienzos, altivos torreones y elegantes cubos van entregándose al lecho de tomillos donde ahora yacen, como testigos mudos de la ignominia.

Hemos de preguntarnos si esto es inevitable, y la respuesta ha se ser una indignada negación. Y al mismo tiempo, debemos dirigir nuestra mirada a los responsables políticos de este abandono, ante uno de los símbolos de la gran epopeya castellana que fue la lucha frente al moro, en la conquista de la frontera del Duero, entre los siglos X y XI.

Urge la consolidación de las ruinas del castillo y un estudio riguroso que ha de promoverse de manera inmediata por los servicios técnicos de la Junta de Castilla y León. Se impone conocer el estado actual del imponente monumento y aprobar un plan de acción para la recuperación de cuanto sea posible, con respeto a los criterios que rigen la materia conforme a la legislación de protección de nuestro patrimonio histórico. La titularidad privada del inmueble no serviría para impedir lo que resulta inaplazable. El dominio, según proclama nuestra constitución en su artículo 33.2, tiene una función social, que en el caso de nuestro castillo es de contenido histórico y cultural. Precisamente por ello, el artículo 24.1 de la Ley 12/2002, de 11 de julio, de Patrimonio Cultural de Castilla y León, en cuanto a los bienes que integran nuestro patrimonio cultural, establece el deber de “... conservarlos, custodiarlos y protegerlos debidamente para asegurar su integridad y evitar su pérdida, destrucción o deterioro “. Y a continuación, el mismo artículo, en su párrafo 2, dispone que “los poderes públicos garantizarán la conservación, protección y enriquecimiento del Patrimonio Cultural de Castilla y León de acuerdo con lo establecido en esta Ley”. Y el párrafo tercero y último del precepto concreta la forma para alcanzar tan noble objetivo: “Cuando los propietarios, poseedores o titulares de derechos reales sobre bienes declarados de interés cultural o bienes inventariados no realicen las actuaciones necesarias para el cumplimiento de las obligaciones previstas en el apartado uno de este artículo, la Administración competente, previo requerimiento a los interesados, podrá ordenar su ejecución subsidiaria. Asimismo, podrá conceder una ayuda con carácter de anticipo reintegrable, debiendo promover, en caso de bienes inmuebles, su inscripción en el Registro de la Propiedad de conformidad con lo previsto en la Ley del Patrimonio Histórico Español. La Administración podrá realizar de modo directo las obras necesarias si así lo requiriera la más eficaz conservación de los bienes y, también excepcionalmente, podrá ordenar el depósito de los bienes muebles en centros de carácter público en tanto no desaparezcan las causas que originaron dicha necesidad.” Estas previsiones se complementan con el Decreto 37/2007, de 19 de abril, por el que se aprueba el Reglamento para la Protección del Patrimonio Cultural de Castilla y León, en sus artículos 67 y siguientes.

La norma es clara, amigos de Caracena, y porque in claris no fit interpretatio, no es necesario analizar la disposición, solo cumplirla. Lamentablemente, el actual abandono del castillo constituye una flagrante vulneración de la legislación autonómica en la materia.

Y si obligación de la administración es intervenir, la nuestra es denunciar tal estado de cosas. No podemos olvidar que esta grandiosa fortaleza nos pertenece a todos. Y es nuestro deber, comenzando por los vecinos de la villa con su alcalde al frente, reclamar de forma inmediata que se ponga fin a la incuria. Nos lo impone el artículo 5. 1 de la ley citada, en los siguientes términos: “Las personas que observen peligro de destrucción o deterioro en un bien integrante del Patrimonio Cultural de Castilla y León deberán ponerlo inmediatamente en conocimiento de la Administración competente, que comprobará el objeto de la denuncia y actuará con arreglo a lo dispuesto en esta Ley”. Y de no acogerse esta justa causa, tendríamos derecho a preguntarnos: ¿Para qué sirve esta administración? Entonces debería la villa ejercer las acciones legales conforme a cuanto dispone el párrafo segundo de la citada disposición. Ello así porque “será pública la acción para exigir ante los órganos administrativos y judiciales el cumplimiento de lo previsto en esta Ley”.

La iniciativa “Salvar el Castillo de Caracena” está en marcha. Se lo debemos a nuestros antepasados y a quienes heredarán estos hermosos parajes. Esta es nuestra tarea inaplazable. ¿Quién desea unirse a ella?

En la villa de Caracena, a 23 de febrero de 2023.

Inocente García de Andrés

Paulino García de Andrés

Joaquín González-Herrero González